La gran batalla de la inteligencia artificial se libra en la formación: administraciones, tecnológicas y agentes sociales buscan cómo preparar a España para el cambio
La inteligencia artificial ha dejado de ser una conversación reservada a expertos y gurús para instalarse en el centro de los grandes debates económicos, laborales y empresariales. La cuestión ya no es si esta tecnología transformará el mercado de trabajo, sino cómo lograr que trabajadores, autónomos, empresas y administraciones estén preparados para afrontar un cambio que ya ha comenzado.
ESE FUE el eje central de la jornada «Aplicaciones prácticas de la IA en la sociedad actual», celebrada en Madrid como acto de clausura de Universidad Pyme, la iniciativa impulsada por Fundae y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) que durante los últimos cuatro años ha recorrido España acercando la digitalización, la capacitación tecnológica y las nuevas competencias profesionales a empresas, trabajadores y ciudadanos.
Bajo la conducción del periodista Cándido Herrero, el auditorio del Fundae reunió a representantes institucionales, expertos en innovación, empresas tecnológicas, sindicatos y responsables de formación para analizar uno de los grandes desafíos de esta década: cómo garantizar que la inteligencia artificial se convierta en una oportunidad de progreso y no en una nueva fuente de desigualdad.
La jornada sirvió también para hacer balance de un programa que ha celebrado 36 encuentros en 25 ciudades españolas y que ha permitido conocer de primera mano las necesidades de empresas, autónomos y profesionales en un momento especialmente complejo para el tejido productivo.
Para Antonio de Luis Acevedo, director gerente de Fundae, una de las principales enseñanzas de estos años ha sido comprobar que la transformación digital no puede diseñarse únicamente desde los despachos. “Salir fuera, recorrer los territorios y pulsar las necesidades de nuestros conciudadanos es fundamental”, señaló durante su intervención.

Su reflexión fue mucho más allá de la tecnología. De Luis defendió que la capacitación digital debe responder a las necesidades reales de cada territorio y destacó el papel que está desempeñando la colaboración público-privada para acelerar ese proceso.
Actualmente, Fundae mantiene acuerdos con 61 compañías tecnológicas que ponen a disposición de los ciudadanos más de 1.500 recursos formativos gratuitos, configurando uno de los mayores ecosistemas de formación digital impulsados desde el ámbito público.
Según explicó, más de 9,4 millones de personas han accedido a estos recursos a través de iniciativas como Digitalízate, una plataforma que se ha convertido en una de las grandes referencias nacionales en materia de capacitación digital.
Entre los programas con mayor impacto figuran las certificaciones desarrolladas junto a Google e IBM, cuya orientación práctica y reconocimiento empresarial están contribuyendo a mejorar la empleabilidad de miles de profesionales.
Sin embargo, el responsable de Fundae también alertó sobre algunos desequilibrios que continúan presentes. “Lo lógico sería que quienes tienen menos cualificación fueran quienes más se formaran, pero estamos viendo que ocurre justo lo contrario”, reconoció.
Porque, paradójicamente, quienes más utilizan las oportunidades de formación suelen ser las personas con mayores niveles de cualificación. Del mismo modo, la participación continúa siendo más elevada en grandes núcleos urbanos que en territorios alejados de los principales centros económicos, mientras que los trabajadores de grandes compañías acceden a estos recursos con más frecuencia que quienes desarrollan su actividad en pequeñas empresas o microempresas.
Un mercado global interconectado
La visión institucional fue reforzada por Gerardo Gutiérrez Ardoy, director general del SEPE, quien situó el debate en un contexto económico y social más amplio. Durante su intervención defendió que el comportamiento del empleo en España durante los últimos años es el resultado de una combinación de factores que incluyen la inversión pública, la colaboración entre administraciones, las reformas estructurales y el aprovechamiento de los fondos europeos de recuperación.

En un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos, incertidumbre económica y cambios tecnológicos acelerados, Gutiérrez destacó la capacidad de adaptación demostrada por la economía española y recordó un dato especialmente significativo: cerca del 42% de las nuevas afiliaciones registradas en los últimos años corresponden a personas inmigrantes.
Para el máximo responsable del SEPE, la formación continua será uno de los instrumentos más importantes para responder a las nuevas demandas del mercado laboral y garantizar que la transformación tecnológica genere oportunidades de empleo y no exclusión.
La inteligencia artificial aterrizó después en el terreno práctico de la mano de Carlos Iglesias Agra, fundador y CEO de LabVoltaire, quien centró su intervención en el papel de los agentes inteligentes y en cómo estas herramientas están empezando a actuar como auténticos colaboradores digitales dentro de las organizaciones.
Su exposición mostró cómo la nueva generación de sistemas basados en IA está permitiendo automatizar procesos, optimizar tareas administrativas y mejorar la toma de decisiones, especialmente en pequeñas y medianas empresas que hasta hace pocos años no podían acceder a este tipo de capacidades tecnológicas.
Y formación integradora
La intervención de Sonia Marzo Arráez, directora nacional de Habilidades Digitales en Inteligencia Artificial de Microsoft España, fue una de las más esperadas de la jornada.
Desde hace años, Microsoft colabora con Fundae a través de Digitalízate y de diferentes programas de capacitación orientados a facilitar el acceso gratuito a conocimientos sobre inteligencia artificial y competencias digitales.
Su mensaje fue tan sencillo como contundente. “La IA no es una herramienta. Es una nueva forma de trabajar, de relacionarnos y de afrontar los procesos”.

Para Marzo, el gran desafío no consiste únicamente en aprender a utilizar una tecnología concreta, sino en desarrollar una cultura de aprendizaje permanente capaz de acompañar la velocidad a la que evolucionan las profesiones. “Formación, formación y más formación”, repitió durante varias ocasiones.
La directiva explicó además que muchos de los participantes en estos programas pertenecen a perfiles profesionales de entre 40 y 50 años que son plenamente conscientes de que sus puestos de trabajo evolucionarán en los próximos años y han decidido prepararse para ello.
Lejos de identificar colectivos concretos como principales beneficiarios de la inteligencia artificial, defendió que el impacto alcanzará a toda la sociedad. Desde trabajadores sénior hasta jóvenes que acceden al mercado laboral, pasando por autónomos, desempleados o pequeños empresarios, todos deberán convivir con una tecnología que está modificando la forma de trabajar en prácticamente todos los sectores.
Precisamente las pequeñas empresas y los autónomos ocuparon una parte importante del debate. Marzo defendió que la democratización de la inteligencia artificial está permitiendo que negocios de reducido tamaño accedan a capacidades que hace apenas unos años estaban reservadas a grandes corporaciones.
Desde la automatización de tareas administrativas hasta la organización de agendas, la generación de contenidos o la mejora de procesos comerciales, las posibilidades son cada vez más amplias y accesibles.
No obstante, lanzó una advertencia especialmente dirigida al tejido empresarial. “La seguridad y el uso responsable de los datos son absolutamente fundamentales”.
En este sentido, explicó que Microsoft trabaja con organizaciones como Fundación ONCE, Plena Inclusión, Cámaras de Comercio, colegios profesionales y entidades sociales para acercar la capacitación digital a colectivos que tradicionalmente encuentran mayores dificultades de acceso a la formación tecnológica. Además, destacó la colaboración recientemente reforzada con la Comunidad de Madrid, que permitirá ampliar la difusión de formación gratuita en inteligencia artificial a través de los servicios públicos de empleo.
Ojeadores de talento y alineaciones tácticas
La visión tecnológica se completó con la participación de Arturo Guerrero Díaz-Pintado, IBM Cloud & Power Technical Sales Manager para España, Portugal, Grecia e Israel, quien aterrizó el debate en ejemplos concretos de aplicación empresarial de la inteligencia artificial.

Durante su intervención mostró cómo estas tecnologías ya están ayudando a organizaciones de distintos sectores a optimizar procesos, analizar grandes volúmenes de información y tomar decisiones más precisas. Uno de los casos que despertó mayor interés entre los asistentes fue el uso de inteligencia artificial en el ámbito deportivo para la identificación y evaluación de talento.
A través de herramientas de análisis avanzado, los clubes pueden procesar miles de datos relacionados con el rendimiento de jugadores, patrones de juego, evolución física, capacidad de adaptación a determinados estilos tácticos e incluso anticipar el potencial desarrollo de un futbolista. Un trabajo que tradicionalmente requería meses de observación y análisis y que hoy puede complementarse con sistemas capaces de cruzar información procedente de múltiples fuentes en cuestión de minutos.
El ejemplo permitió visualizar cómo la inteligencia artificial está transformando también los procesos de captación y reclutamiento deportivo, ayudando a los equipos a reducir riesgos en la toma de decisiones y a identificar oportunidades que podrían pasar desapercibidas mediante métodos tradicionales.
Más allá del fútbol, Guerrero defendió que la misma lógica puede aplicarse a cualquier organización que necesite localizar talento, analizar información compleja o anticipar escenarios de negocio. Desde los departamentos de recursos humanos hasta los equipos comerciales, financieros o de operaciones, la inteligencia artificial se está consolidando como una herramienta de apoyo a la toma de decisiones basada en datos.
El ejemplo sirvió para demostrar algo que se repetiría durante toda la jornada: la inteligencia artificial ya no es una tecnología del futuro. Está ayudando a resolver problemas reales, optimizar procesos y generar ventajas competitivas en sectores tan diversos como el deporte profesional, la industria, la educación, la formación o los recursos humanos.
Humanos en medio de máquinas
La dimensión social de esta transformación estuvo representada por Celia Domínguez Valverde, miembro de CCOO en el Patronato de Fundae, y por María Carmen Van-Baumberghen López, responsable de Asistencia Técnica de UGT en Fundae.
Ambas coincidieron en señalar que la tecnología solo generará progreso si va acompañada de políticas activas de formación y actualización profesional que permitan a los trabajadores adaptarse a los cambios que ya se están produciendo en las organizaciones.
La jornada concluyó con una conversación entre Carmen Prieto Platero, directora de Innovación y Desarrollo de Fundae, e Isabel García Vargas, responsable de Marca y Reputación de Google España y Portugal.

Bajo el título «IA con propósito: cuando la tecnología ayuda a ganar autonomía», ambas reflexionaron sobre el potencial de la inteligencia artificial para mejorar el aprendizaje, impulsar la productividad y facilitar la adaptación de empresas y profesionales a un entorno cada vez más digital.
Tras varias horas de debate, análisis y experiencias compartidas, el mensaje final fue prácticamente unánime: La inteligencia artificial seguirá avanzando. Los algoritmos serán cada vez más potentes. Las herramientas continuarán evolucionando.
Pero la verdadera diferencia no la marcará la tecnología. La marcarán las personas. Y, en esa carrera, la formación continua siendo la herramienta más poderosa para garantizar que nadie se quede atrás.
Por Susana Gilabert




