Transformación digital bancaria: “Oye, Siri”

Si hablamos de transformación digital en el mundo de la banca, hoy en día nos pueden llegar a tachar de obsoletos, entendiendo que es algo que ha empezado a ‘comoditizarse’ y en lo que, en mayor o menor medida, se encuentran ya prácticamente todas las entidades financieras. Al menos se trata de un hecho en el caso de España.

Y EFECTIVAMENTE, si nos quedamos con lo que podemos entender como Banca 3.0 (experiencias de usuario diseñadas ‘mobile first’, reguladores mediante) o con la mera movilización de funcionalidades hacia canales digitales, mantra de la Banca 2.0, la situación es precisamente esa.

Pero ¿y si pensamos en romper lo que consideraríamos la evolución natural para construir algo realmente distinto? En este sentido, me parece muy inspiradora la reflexión de Brett King, CEO de Moven, sobre lo que podríamos entender como Banca 4.0 y que se basa en ese proceso de creación de una novedad, una vez hemos ‘roto’ lo que concebíamos como ‘sólidamente establecido’.

Reimaginar el core utility

Aunque, bajo este concepto de lo que se trata es de inventar (crear), de lo único que no podemos prescindir es de la base del negocio bancario, que no es otra que almacenar y mover dinero de forma segura y dar acceso a créditos. Esto es lo que King llama ‘core utility’, término que utiliza para hablar del objetivo final. Para él, no se trata de movilizar el ‘core utility’, sino de imaginarlo otra vez, pero considerando desde el principio toda la tecnología que hoy conocemos (‘first principles thinking’).

De esta forma, pasamos de una banca accesible desde cualquier sitio a una banca embebida. Y eso sí es algo verdaderamente diferencial.

Tomemos como ejemplo la asimetría de información que existe entre un robot y un humano. Es evidente que la información que puede almacenar una máquina y procesar al mismo tiempo es potencialmente superior a la de cualquier persona. Un ordenador podría procesar a la vez 10 millones de imágenes de rayos X de una rotura de un hueso, pero ni el mejor médico del mundo sería capaz de ello.

Pues bien, a partir de ahí, y pensando el ‘core utility’ desde ese punto, no sería descabellado preguntar a nuestro móvil: “Oye Siri, ¿me puedo permitir este restaurante esta noche”. De hecho, la respuesta sería más precisa que la que obtendríamos si fuésemos nosotros mismos quienes nos la diésemos.

Y esto nos lleva a una banca basada en comportamiento, al contrario que la actual basada en producto, y a bancos que surgen, no como negocios, sino como habilitadores de los mismos. Un ejemplo de esto podemos encontrarlo en el caso de Uber en EEUU, convirtiéndose en una de las principales entidades financieras norteamericanas en número de cuentas corrientes, al ser estas necesarias para que sus conductores (muchos de ellos no bancarizados) pudiesen cobrar los viajes que sus clientes pagan por medio de la aplicación.

Podemos imaginar la resistencia de la banca tradicional a todo lo que ya ha comenzado a derivarse a partir de esto. El propio King lo denomina ‘rules of the branch’, y puede ser uno de los motivos por los que aún seguimos viendo la foto de los plásticos de las tarjetas, en los wallet de nuestros móviles (úsese la tecnología, pero sin olvidar lo de toda la vida y siempre con moderación…).

Pero el cambio es imparable y, teniendo en cuenta que la carrera será por la capacidad de computación (imposible ‘on prem’, el Cloud será verdaderamente obligatorio), seguro que veremos cumplida la profecía de King en un futuro no muy lejano: “… el principal banco del mundo será una empresa de tecnología”, siempre, con el permiso de Siri…

Por Marcos Rodríguez, director de la División Banca en Sopra Steria

«Esto nos lleva a una banca basada en comportamiento, al contrario que la actual basada en producto, y a bancos que surgen, no como negocios, sino como habilitadores de los mismos. Por eso ya Uber en EEUU es una de las principales entidades financieras norteamericanas en número de cuentas corrientes» (Marcos Rodríguez, Sopra Steria)

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