La consecución de estrategias basadas en la nube y en lo digital ha sido un importante foco de atención para las empresas de todo el mundo en los últimos años y lo seguirá siendo próximamente, tal y como indica la consultora IDC. La inversión del gasto en TI continúa creciendo, un 3,5% en 2022 respecto al año anterior, y, según prevé la consultora, en 2023, el 50% de las organizaciones generará más del 40% de sus ingresos a partir de productos y servicios digitales, con la nube como una de las protagonistas.

Dado que la mayoría de las empresas ya han adoptado estrategias cloud en mayor o menor medida, cabe preguntarse cuál es el siguiente paso y cómo crear valor a largo plazo. Ignacio López Monje, director regional de la división de negocio Enterprise Computing Solutions de Arrow para el Sur de Europa, reflexiona sobre el tema:

“La resiliencia de los modelos cloud proporciona flexibilidad a las empresas que pueden desarrollar operaciones en cualquier lugar y extraer ventajas para su negocio. Independientemente del tipo de nube, ya sea pública, privada o híbrida, la agilidad que proporciona la nube a las operaciones empresariales permite a los equipos de TI liberarse de problemas que ralentizan su desarrollo”, explica el directivo de Arrow. “La nube híbrida, además, combina lo mejor de ambos modelos, adoptando las operaciones on premise de la nube privada, que pueden reducir la latencia y ejecutar aplicaciones heredadas con seguridad; junto con la capacidad de innovación, aprovisionamiento y escalabilidad ágil que ofrece la nube pública”.

Gran parte del trabajo fácil para adoptar la nube ya se ha producido, por lo que ahora se presentan nuevas oportunidades para migrar las cargas de trabajo no nativas más complejas hacia el cloud, parte en la que los proveedores de soluciones y servicios de TI juegan un papel fundamental. En concreto, el mayorista identificar tres tendencias que pueden permitir a las compañías y los proveedores extraer valor de sus estrategias cloud y llevarlas al siguiente nivel:

  1. Crece el interés por los contenedores

Los contenedores están ganando relevancia en el mercado, ya que permiten separar los datos y las aplicaciones del sistema operativo y mover las cargas de trabajo a donde se necesiten. La contenerización de aplicaciones es un método de virtualización a nivel del sistema operativo que se utiliza para desplegar y ejecutar aplicaciones distribuidas sin la necesidad de desplegar una máquina virtual para cada aplicación.

El uso de contenedores permite a los equipos de desarrollo y operaciones reducir la fricción y los retrasos en el proceso de desarrollo, acelerar la entrega y mejorar la colaboración entre equipos. Cada vez son más las empresas que se están enfocando en mejorar la estructura interna del código fuente de las aplicaciones en lugar de tener que modificar su comportamiento externo a posteriori, provocando un aumento de la demanda en el mercado.

  1. Aumenta el uso de microservicios

Según un estudio, el 81% de los lideres de TI encuestados utilizan actualmente microservicios en su empresa, siendo las empresas más grandes las que más probabilidades tienen de haberlos adoptado. De los que aún no los utilizan, más de la mitad prevé hacerlo durante el 2022.

Los microservicios son un enfoque arquitectónico y organizativo nativo de la nube en el que el software se desarrolla sobre miniaplicaciones que se comunican entre sí a través de APIs, por lo que, si falla un componente, no afecta al resto. Gracias al uso de contenedores, los microservicios pueden ofrecer módulos más pequeños que solo tienen una función, por lo que su combinación permite crear aplicaciones ágiles y escalables. La ventaja que ofrecen es que los desarrolladores pueden cambiar o ampliar una función sin tener que crear y desplegar una nueva versión de una aplicación.

A pesar de las ventajas y del aumento de su uso, es cierto que los microservicios pueden ser caros de implementar, complejos de gestionar y pueden generar problemas de compatibilidad, aunque la mayoría de los usuarios considera que merecen la pena.

  1. El Edge Computing entra en escena

La gestión tradicional en la que los datos generados por un dispositivo se envían a un centro de datos central o a la nube puede provocar problemas de ancho de banda o latencia. Por ese motivo, la irrupción del Edge Computing permite que los datos se procesen y se analicen más cerca del lugar donde se crean, lo que reduce la latencia.

El Edge Computing traslada la computación del tráfico y los servicios cloud de la nube central al Edge o borde de la red, es decir, más cerca de los usuarios y sus dispositivos. Tal y como valoran desde IDC, el modelo de Edge Computing se complementa a la perfección con las estrategias cloud basadas en la ejecución de sistemas de software de contenedores, ya que permite a las empresas ejecutar sus aplicaciones donde les resulte más conveniente sin que esto afecte al rendimiento operativo.

“La nube se ha vuelto esencial en los procesos de transformación digital y puede ofrecer a todo tipo de empresas, independientemente de su sector y tamaño, la posibilidad de crear valor a largo plazo para sus negocios”, asegura López Monje. “Los proveedores de servicios y soluciones de TI juegan un papel fundamental a la hora de ayudar a las empresas a dar el siguiente paso y empezar a desarrollar estas tendencias cloud. Contar con el apoyo de un partner que les ayude a gestionar, escalar y diferenciar su oferta cloud se vuelve fundamental para los actores del canal de TI, además de que, gracias a este apoyo, pueden acceder a las tecnologías emergentes y los mejores fabricantes para aportar exactamente lo que necesitan a sus clientes”.