La ambición por la IA choca en EMEA con una infraestructura todavía fragmentada
El 86 % de las empresas de EMEA está desarrollando una estrategia de IA soberana, pero la falta de infraestructura especializada, las dificultades de interconexión y la limitada integración de los entornos tecnológicos frenan el paso desde los proyectos piloto hasta resultados empresariales medibles.
Las empresas europeas tienen clara su intención de incorporar inteligencia artificial y conservar un mayor control sobre los datos y los modelos. Sin embargo, esa ambición está avanzando más deprisa que la infraestructura necesaria para llevarla a producción y escalarla.
Esta es una de las principales conclusiones de la edición de 2026 del Global Data Insights Survey de Digital Realty. El estudio revela que el 86 % de las organizaciones de EMEA está desarrollando una estrategia de IA soberana, pero también identifica la infraestructura como el principal obstáculo para su adopción.
En concreto, el 38 % de los responsables de TI consultados señala la falta de infraestructuras especializadas como la principal limitación para sus iniciativas de inteligencia artificial. El porcentaje se aproxima al 40 % registrado en el conjunto mundial y refleja que la disponibilidad de modelos o aplicaciones no es suficiente para convertir la IA en una capacidad empresarial operativa.
De los proyectos de IA a la infraestructura necesaria
Las cargas de trabajo de inteligencia artificial introducen exigencias diferentes a las de la informática empresarial tradicional. Además de capacidad de computación, requieren almacenamiento de alto rendimiento, redes con baja latencia, suministro energético, refrigeración y mecanismos para conectar datos y sistemas distribuidos entre centros de datos, nubes públicas, entornos privados e instalaciones propias.
El informe muestra que el problema ya no se limita a disponer de capacidad. También afecta a la integración de los distintos componentes de la arquitectura.
Un 6 % de las organizaciones de EMEA reconoce que no cuenta con una estrategia de interconexión definida, frente al 4 % de la media mundial. Solamente el 5 % considera que la interconexión dinámica y bajo demanda constituye un ele
mento central de su arquitectura, la mitad del porcentaje global.
La fragmentación también aparece en los modelos híbridos. Solo el 19 % de las empresas dispone de una infraestructura plenamente integrada entre nube pública, nube privada, sistemas locales y centros de datos de colocation. Otro 36 % describe su nivel de integración como limitado.
Esta situación puede dificultar el acceso de los modelos a los datos, aumentar la complejidad operativa y limitar la capacidad para mover cargas de trabajo entre diferentes entornos. Una de cada cuatro organizaciones identifica ya la falta de fiabilidad de la interconexión como una barrera para su estrategia de IA.
Más control sobre los datos, pero menos resultados medibles

Las organizaciones de EMEA están mostrando una mayor preferencia por arquitecturas privadas y soberanas. El 51 % aloja los datos utilizados para entrenar sus modelos de IA en centros de datos de colocation, frente al 43 % de la media mundial.
También recurren con mayor frecuencia a la nube privada para ejecutar tanto modelos fundacionales como soluciones desarrolladas internamente. El 48 % utiliza estos entornos para los primeros y el 53 % para los modelos personalizados, tres puntos más que los respectivos promedios globales.
Esta elección responde a la búsqueda de mayor control sobre el rendimiento, la seguridad, la localización de la información y el cumplimiento normativo. Sin embargo, la apuesta por una infraestructura más controlada todavía no se está traduciendo al mismo ritmo en retornos económicos.
Aunque el 41 % de las empresas de EMEA afirma haber identificado casos de uso repetibles y de alto impacto, solamente el 14 % asegura estar obteniendo un retorno de la inversión medible, frente al 19 % mundial.
La diferencia también se aprecia en los resultados generales: el 28 % de los responsables de TI de la región declara haber conseguido efectos empresariales cuantificables con sus iniciativas de IA, mientras que el promedio global alcanza el 35 %.
Los datos dibujan así una brecha entre intención y ejecución. Las organizaciones están definiendo estrategias, seleccionando casos de uso y tomando decisiones sobre soberanía, pero todavía deben resolver cómo desplegar, conectar y operar las cargas de trabajo a escala.
Una oportunidad para el canal de infraestructura
Para distribuidores, integradores y proveedores de servicios, esta brecha amplía el mercado potencial alrededor de la inteligencia artificial. Las oportunidades no se limitan a comercializar servidores acelerados o capacidad de almacenamiento, sino que abarcan el diseño de arquitecturas híbridas, la integración de nubes, la conectividad, la protección del dato y la operación de infraestructuras de alta densidad.
También aumenta la demanda de servicios de evaluación. Antes de desplegar nuevos modelos, muchas empresas necesitarán determinar dónde se encuentran sus datos, qué sistemas deben conectarse, qué cargas tienen que permanecer bajo control local y qué capacidades pueden contratarse como servicio.
El canal puede asumir igualmente un papel relevante en proyectos de modernización de centros de datos, segmentación y seguridad de redes, observabilidad, gobierno del dato, optimización energética y continuidad de negocio. La extensión de la IA hacia entornos de producción requerirá combinar tecnologías de distintos fabricantes y mantenerlas durante todo su ciclo de vida.
La complejidad puede favorecer especialmente a los partners capaces de unir infraestructura, cloud, conectividad y servicios profesionales dentro de un mismo proyecto. También abre espacio para ofertas recurrentes relacionadas con la supervisión, la optimización de capacidad y la gestión de entornos híbridos.
Como resume Paula Cogan, responsable de Digital Realty para EMEA, la ambición no será suficiente si las empresas no consiguen conectar de forma segura y dinámica sus datos, nubes e infraestructuras.
El Global Data Insights Survey 2026 se basa en las respuestas de 2.131 responsables de TI de 19 países. Los resultados correspondientes a EMEA proceden de 668 profesionales de organizaciones con entre 500 y más de 10.000 empleados, incluyendo participantes de España.



