La Ley de IA europea entra en su fase más visible

En julio de 2024 se aprobaba la Ley de IA de la Unión Europea (IA Act), y aunque entró en vigor el 1 de agosto de ese mismo año, en los últimos dos años apenas se han percibido los cambios y consecuencias que conlleva. Fue hace dos días cuando se puso en marcha el mecanismo de la Oficina Europea de la IA destinado a hacer cumplir esta ley iniciando un período que será el que más cambios provoque en el sector tecnológico.

 

Aunque la Ley de IA de la Unión Europea entró en vigor hace dos años, es ahora cuando comienza la fase que tendrá un mayor impacto sobre fabricantes, desarrolladores y empresas tecnológicas. El 2 de agosto de 2026 fue la fecha elegida por la Unión Europea para iniciar una nueva fase de su IA Act. Se trata de una fase más visible que busca equilibrar innovación tecnológica y protección de derechos fundamentales. Si bien algunas normas se han ido aplicando desde febrero de 2025, a partir de este mes de agosto se impondrán las siguientes normativas:

  • Los chatbots y asistentes virtuales deben informar de que se está interactuando con una máquina.
  • Los contenidos generados o manipulados por IA (imágenes, vídeos o audios) deben llevar una marca técnica legible por máquina.
  • Entran en vigor los requisitos fundamentales para muchos sistemas de alto riesgo, obligaciones de transparencia para ciertos contenidos generados por IA y normas para dar a las personas afectadas información más clara sobre sistemas automatizados.
  • Todas las empresas ya están obligadas a formar a sus empleados en el uso de la inteligencia artificial.

¿Qué implica para las empresas de tecnología?

Para el sector tecnológico esta fase es la que más cambia el día a día operativo.  Las obligaciones varían en función del papel de cada empresa dentro de la cadena de valor. En el caso de los desarrolladores afecta a la gestión de riesgos, gobernanza de datos, documentación técnica o trazabilidad, exigiendo una adaptación prácticamente completa. Por lo que se refiere a aquellas tecnológicas que utilizan IA desarrolladas por terceros, sus obligaciones son diferentes, pero no menores, incluyendo el uso conforme a las instrucciones del proveedor, supervisión humana competente, mantenimiento de registros, evaluaciones de impacto, etc.

Además, quedan más fechas relevantes, ya que la Unión Europea ha marcado 2 de diciembre como el fin del período transitorio para que los modelos ya comercializados incorporen mecanismos de identificación de contenido generado por IA. A ello seguirán otras fechas como diciembre de 2027 o agosto de 2028 cuando se incorporarán sectores como la sanidad, la medicina o el transporte.

No hay duda de que la entrada en vigor de estas nuevas obligaciones marca el inicio de un proceso de adaptación que fabricantes, desarrolladores, proveedores de servicios y distribuidores deberán abordar durante los próximos meses. Para el canal de distribución representa una nueva oportunidad para ayudar a los clientes a adaptarse a un marco regulatorio que afectará a la implantación de soluciones de IA.

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