El Observatorio IAON de Ibercaja confirma que el uso de la IA se consolida en amplias capas de la sociedad
IAON, la iniciativa impulsada por el Gobierno de Aragón, Microsoft, Ibercaja y Fundación Ibercaja para promover una inteligencia artificial ética, accesible y con impacto social positivo, ha presentado los resultados de su segundo Observatorio Anual IAON, un estudio que analiza la evolución del conocimiento, uso, confianza y percepción social de la IA en España.
El informe de este año muestra un cambio de etapa en la relación de la sociedad española con la inteligencia artificial. La tecnología se ha integrado de forma más natural en la vida cotidiana, pero al mismo tiempo la ciudadanía adopta una mirada más crítica, más informada y más exigente respecto a su uso.
“En IAON queremos democratizar el uso de la IA y que la sociedad en su conjunto coja confianza y la adopte como suya. Para ello ya hemos creado más de 400 contenidos digitales, impartido más de 40 talleres a lo largo de un año y la segunda encuesta entre más de 1.300 participantes, mitad online mitad telefónica, a los que hemos preguntado por los usos, sus miedos y analizar la evolución respecto al primer observatorio”, señala Fernando de Santos, coordinador de IAON en Ibercaja. “En esta segunda edición, además de pymes y particulares, hemos introducido también a autónomos. No olvidemos que Aragón es nuestro pequeño Ohio como comunidad en proporción representativa del resto de España”.

El primer gran dato que confirma esta evolución es la reducción del porcentaje de personas que nunca han utilizado IA generativa. En 2025, la mitad de la población afirmaba no haberla usado; en 2026, esa cifra cae hasta el 31,2%. Este descenso supone una mayor penetración de la IA entre la población, lo que evidencia que la tecnología ha dejado de ser un fenómeno emergente para convertirse en una herramienta habitual. También aumenta la frecuencia de uso: un 19,8% la utiliza a diario y un 19,3% varias veces por semana.
“El 68% de los encuestados afirma utilizar la IA generativa asociada al uso de Internet frente al 51% de hace un año, con un 40% que recurre a ella varias veces a la semana y los menores de 42 años como el colectivo más activo”, señala Nacho Torre, director de Estrategia, Transformación y Dato de Ibercaja Banco. “Entre los jóvenes se demuestra que está muy integrada, dos tercios la usan cada semana e incluso a diario, mientras que la mitad entre los mayores de 60 años la usan de vez en cuando, lo que no está tan mal”.

Otro dato que participó Torre fue que para llegar a este nivel de uso, “Internet tardó seis años en hacer este recorrido lo que la IA ha hecho en uno”. También comentó que entre las fuentes preferidas de obtener información están las redes sociales (43,3%), y familiares y amigos (33%), mientras que los talleres y educación reglada bajan al 13,4%.
IA en el día a día
Este crecimiento en la adopción convive con un descenso en la confianza hacia la IA, un fenómeno que IAON interpreta como una señal de madurez. La ciudadanía ya no observa la IA como un agente autónomo capaz de tomar decisiones por sí mismo, sino como una herramienta que debe estar al servicio de las personas.
“Hay mucha IA por detrás en herramientas que usamos a diario sin ser realmente conscientes. A la gente lo que le vale es que le sirva y le valga, por eso en cuanto una tecnología ofrece baja fricción y alta utilidad se adopta masivamente. De ahí que en un año haya bajado del 25% al 9% la gente que la rechaza o dice desconocerla”, apunta Natalia Maeso, responsable de centros de datos de Microsoft para el sur de Europa. “Sin embargo, justamente con este incremento de su uso crece las incertidumbres sobre su impacto: violación de la intimidad, pérdida del empleo, manipulación de la información o pérdida del control humano”.

Pese a todo, la encuesta señala que la sugerencia de recetas de cocina y la planificación de viajes son las únicas decisiones que más de la mitad de la población delegaría en sistemas de IA (55,5%), mientras que, en ámbitos más sensibles o complicados como la educación, la salud, las finanzas o el ámbito legal, la confianza disminuye. Uno de cada cuatro ciudadanos no delegaría ninguna decisión importante en sistemas autónomos. Esta actitud más prudente refleja una comprensión más profunda de los riesgos y límites de la tecnología.
IA en la oficina y en la Administración pública
La percepción de desigualdad generada por la IA continúa siendo mayoritaria, aunque desciende respecto al año anterior. En 2025, el 68,2% de la población consideraba que los beneficios de la IA se concentraban en grupos con poder económico o acceso tecnológico. En 2026, esta cifra baja al 58,4%. Aunque la preocupación sigue siendo elevada, la reducción indica una visión más matizada y una mayor familiaridad con el uso real de estas herramientas.
“La IA ya forma parte del trabajo, el 41% de los encuestados afirma usarla en su entorno laboral”, cuenta Marta Candela, subdirectora Fundación Ibercaja. “En concreto, sus principales usos son para investigar y documentarse (47,2%), para redactar informes y correos (42,5%), para análisis de datos de mercado (41.1%) y para automatización de tareas (36%)”.

Además del ámbito empresarial, donde la preocupación por su uso ya está en sobre la mesa de los consejos de administración, también se está extendiendo el uso de IA en las instituciones públicas, con creciente implicación de los gobernantes. En este sentido la legislación empieza también a dar forma su implementación y uso: gobernanza y cumplimiento cada vez más severo.
“En el paso de la clásica RSC al ESG de hace seis años, nadie se preocupó de mirar la IA porque por entonces ni estaba tan desarrollada. Sin embargo, hoy es fundamental, pese a que el 43% de los consejos de administración reconocen que aún no tienen contemplada más allá de preguntar por sus ventajas y peligros”, cuenta Alberto Baños, representante del Gobierno de Aragón. “La gobernanza es imprescindible para un uso seguro de la IA. Hay que asegurar la visibilidad y el control para mantener la información confidencial donde debe estar, dentro de las empresas”.

Sin embargo, advierte Baños de la creciente contradicción que refleja el observatorio: “Esta preocupación aún no es recíproca. Mientras que el 80% de la gente reconoce desconfiar de la IA, esas mismas personas en un 10% no dudan en hacer un uso descontrolado de la información personal o empresarial”.
Los efectos en el tejido empresarial
Uno de los principales temores sobre la incorporación de la IA en la empresa es que acabe haciendo prescindibles numerosos puestos de trabajo. Sin embargo, la realidad no se muestra así. “El empleo no se destruye, se transforma. El 68% asegura que no ha supuesto un impacto negativo en el empleo”, asegura María Jesús Lorente, presidenta de Cepyme Aragón y vicepresidenta de Cepyme, que ha presentado los resultados de las encuestas a 300 autónomos y pequeñas empresas.

La conclusión es que el 71% de los encuestados están interesados en esta tecnología, aunque aún se está lejos de su empleo masivo: “Solo un 25% de los encuestados afirma usarla en sus procesos, porque el resto, en sus tres cuartas partes, o están en fase de piloto, o están en fase de exploración, o no están en ninguna fase, todo lo cual se puede resumir en que el 73% no la aplicarla aún”, añade Lorente.
Lo que más se valora por parte de los que sí usan la IA es “su empleo en áreas transversales de la empresa que puedan ser automatizables y escalables. Aquí importan más que el uso genere valor, más que reduzca costes”, continúa la presidenta de Cepyme Aragón.
La IA muestra una serie de barreras, pero también oportunidades. Es cierto que la capacitación interna, la gobernanza de los datos –en especial la propiedad intelectual– y la ciberseguridad son preocupaciones muy serias, pero la realidad “es que van a convivir dos inteligencias, la real humana y la virtual de las máquinas”. Para ello, la formación es imprescindible, y la empresaria recomienda para que sea eficaz, hay que apostar por metodologías Learning by Doing (aprender haciendo, donde se priman los casos prácticos sobre las teorías), contenidos breves (mejor pildorazos de pocos minutos y online, “porque no se puede mandar a una plantilla de 30 personas a estudiar un curso de 150 horas todos a la vez”) y por supuesto adaptada a su sector de actividad.
Concluyendo
Como se comentó, una de las principales novedades de esta edición es la incorporación al estudio de autónomos y micropymes, un segmento clave del tejido empresarial español. Los resultados muestran que el 40% de estos profesionales considera que la IA mejora su competitividad. El uso ha aumentado respecto al año anterior, pero el informe advierte de que la mayoría carece de gobernanza interna, protocolos de uso o estrategias formativas estructuradas. La adopción crece, pero aún no se acompaña de una gestión adecuada.
En cuanto a las preocupaciones, se mantiene el mismo patrón que en 2025, aunque con matices relevantes. La privacidad y el uso de datos personales continúa siendo la inquietud más extendida (52,9%), seguida de la pérdida de empleos y la desigualdad económica (51,2%) y de la manipulación, desinformación y deepfakes (49,4%). La pérdida de empleo, que el año pasado se situaba entre las preocupaciones más intensas (64,7%), desciende ligeramente, aunque sigue formando parte las tres principales. La ciudadanía percibe que la IA transformará los puestos de trabajo, pero no necesariamente los eliminará.
El Observatorio también confirma que la competencia digital mejora. Un 38,5% de la población se considera usuario intermedio y un 10,2% avanzado, mientras que el porcentaje de personas sin conocimientos se sitúa en el 16,7%. La brecha generacional, sin embargo, persiste: el 49,3% de las personas mayores de 59 años no ha utilizado nunca IA generativa. El nivel educativo continúa siendo un factor determinante tanto en el uso como en la confianza.
Voces expertas en distintos ámbitos de la sociedad
En el acto celebrado en la sede madrileña de la entidad zaragozana en la plaza de Rubén Dario han participado representantes de los partners impulsores de IAON junto a expertos del comité de esta iniciativa. Además del desglose de datos del estudio ya comentado por los portavoces mencionados, la jornada contó con una mesa en la que participó varios miembros del consejo asesor de AION, abundando en la idea de que la IA está para que se la utilice de manera ética y centrada en las personas, y que sea accesible, comprensible y beneficiosa para toda la sociedad. “Perder el miedo, pero no el respeto”.

También se dio a conocer la renovación de parte de dicho comité de expertos: Francisco Pérez Bes, abogado y adjunto de la Agencia Española de Protección de Datos, es un jurista pionero en privacidad, protección de datos y ciberseguridad. Por su parte, Diego Valero es presidente de Novaster y un referente en pensiones, longevidad y economía del comportamiento. También se cuenta con Ana Conesa, profesora de Investigación del CSIC y primera bioinformática en la Real Academia de Ingeniería. En el ámbito educativo se incorpora Cristian Ruiz, coordinador TIC en el colegio Juan de Lanuza de Zaragoza y finalista del Global Teacher Prize 2026 como uno de los 50 mejores docentes del mundo. Continúan David Hurtado, experto en IA en la economía y la empresa y responsable de innovación en Microsoft; y María Aperador, criminóloga experta en IA y ciberseguridad y CEO de Bevalk.
El objetivo es ofrecer conocimiento riguroso que permita orientar políticas públicas, estrategias educativas y decisiones empresariales, contribuyendo a un desarrollo de la IA más legítimo, inclusivo y alineado con el interés común. Por su parte, el Observatorio Anual IAON se consolida como una herramienta de referencia para comprender la evolución social de la inteligencia artificial en España.




