Conocemos los controles para acceder a un recinto de ocio, pero, ¿y si lo que queremos es salir?

Llevamos dos semanas sin salir de casa y… ¿dónde nos vamos a ir cuando podamos hacerlo? Si nos hemos podido concienciar de una cuarentena, o siguiente está chupado. Aguantamos las colas y los controles de seguridad para acceder a nuestro local favorito. Sin embargo, cuando saltan las alarmas, pocos están preparados para encontrar la salida a tiempo. En los últimos años, tras acontecimientos verdaderamente trágicos en instalaciones y recintos de ocio donde concurre un número elevado de personas, la seguridad ha cobrado una gran importancia; ahora existe una mayor preocupación por garantizar la eficacia de los protocolos de seguridad y planes de evacuación en las grandes superficies.

Sin embargo, parece que la importancia de este último concepto todavía está lejos de ser asimilada por gran parte de la sociedad y son todavía pocos los que en paralelo al disfrute (ya sea en un concierto, discoteca o incluso en un medio de transporte), tienen presente un riesgo que por mínimo que sea, no deja de existir.

A raíz de la reciente implantación en la sala de ocio Teatro Barceló de los sistemas de seguridad más avanzados para la evacuación de masas desarrollados y patentados por Eaton, compañía especializada en gestión de energía, María José O. Merino, psicóloga clínica, analiza el comportamiento humano en situaciones de riesgo (como pueden ser las aglomeraciones) y la conveniencia de perfeccionar las medidas de seguridad, así como la concienciación de los usuarios.

Para esta psicóloga resulta significativo que “mientras se procede a explicar las medidas de seguridad al viajar en avión o en un crucero, a la hora de identificar las salidas de emergencia o de ensayar un simulacro de evacuación, nos lo solemos tomar con cierta frivolidad, no prestamos atención y relativizamos los riesgos al no percibir una amenaza inminente para nuestra integridad. No concedemos a la información ni al entrenamiento la importancia que les corresponde”.

Según Eaton, constituye un reto a nivel empresarial y tecnológico implementar las medias que garanticen una evacuación segura y rápida que permita salvaguardar a las personas y especifique estrategias de afrontamiento y actuación. Sin embargo, ¿somos conscientes de cómo reaccionamos como individuos ante una situación que amenaza nuestra supervivencia?

Merino subraya que “el miedo es una emoción que nos protege y activa una respuesta comportamental y hormonal gracias a una diminuta parte de nuestro sistema límbico (la amígdala), centro neurálgico donde el cerebro detecta y procesa el peligro. De la percepción de la situación, evaluación cognitiva del riesgo y en función de múltiples factores individuales y grupales se derivará una acción adaptativa (protección, huida, resistencia) o desadaptativa (bloqueo, estupor, inhibición, parálisis, indefensión)”.

Es importante enfatizar que, ante una alerta en un local de ocio, se estima que a un porcentaje elevado de sujetos le sobreviene una sensación de desconcierto, desorden y desconfianza que merma sus facultades de activación; por el contrario, y en menor número, un subgrupo se centra en analizar opciones y posibilidades. La dinámica se complica con elementos de gregarismo, efecto contagio, sugestionabilidad e incluso posibles conductas agresivas para defender la propia supervivencia. Así mismo, cabe destacar la variabilidad de elementos en función del contexto. En el caso de una discoteca, por ejemplo, prima el ambiente distendido, lo que dificulta que la respuesta del individuo sea la más acertada.

La psicóloga remarca, en este sentido, que para que las indicaciones visuales, auditivas (megafonía, instrucciones verbales) sean percibidas por los sujetos, se requiere un estado de alerta, atención focalizada y adecuado procesamiento de la información, base fundamental de la posterior evaluación cognitiva y ejecución de la acción. Todo esto sucede en segundos y con la interferencia de otros estímulos irrelevantes. Es por ello que la inmediatez juega un papel crucial para una toma de decisiones correcta.

Recientemente el Teatro Barceló ha apostado por las soluciones de evacuación adaptativa y visibilidad incrementada de Eaton con el objetivo de evitar situaciones de pánico proporcionando sistemas inteligentes de señalización para una evacuación rápida, ordenada y segura ante cualquier anomalía o emergencia. Gestionado por una unidad central CGLine+ el sistema permite que, en un ambiente de poca iluminación, se pase de una señalización estática a un sistema dinámico y con visibilidad incrementada, haciendo que parpadeen los pictogramas o cambiando la dirección de las flechas, según las circunstancias, para indicar en todo momento la ruta más segura y rápida de evacuación.

César Llorente, jefe de mantenimiento del Grupo Trapote señala que “al entrar en cualquier local, lo primero en lo que me fijo es en la localización de las salidas y su accesibilidad. Queremos que nuestros clientes estén seguros y disfruten”.

La visibilidad incrementada de las luminarias Eaton CrystalWay permiten captar al instante la atención hacia cada una de las rutas de evacuación. Gracias a su parpadeo constante se consigue mantener la atención a lo largo de todo el circuito hasta llegar a la calle. Además, para este local de ocio se ha definido la colocación de luminarias dinámicas Eaton Matrix, pudiendo variar las rutas programadas y/o anular alguna de ellas según las circunstancias y/o dónde se localice el foco del peligro.

José Antonio Afonso, responsable del segmento Commercial-Building en Eaton Iberia, concluye que “estamos más concienciados que nunca con la seguridad a la hora de entrar a los recintos. Nos cachean y revisan nuestros abrigos y bolsos, pero, sin embargo, parece que una vez dentro todo va sobre ruedas y podemos llegar a olvidarnos de la seguridad. ¿Por qué ese mismo hincapié en mantenernos seguros no se tiene tan en cuenta a la hora de pensar en cómo salir en caso de alarma? En colaboración con el especialista en iluminación Stonex, hemos querido dar un paso más para a través de la innovación tecnológica contribuir a un ocio mejor, pero, sobre todo, más seguro”.

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La probabilidad de riesgo por una incidencia grave siempre está presente, aunque el objetivo principal sea la diversión y el disfrute, es por ello que, tanto legisladores como responsables de este tipo de instalaciones deben velar siempre por alcanzar el mayor grado de seguridad posible.

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