Veri*Factu se retrasa, pero sigue en marcha [5/5]
La fintech Fiskaly propone una serie de consejos a las empresas para afrontar los próximos pasos de cara a que no les pille de nuevo el toro. El primer paso es revisar el estado real del software de facturación. Si una empresa va a actualizar, cambiar o adquirir un sistema nuevo, debe asegurarse que dicho software esté adaptado al reglamento antifraude (RSIF Veri*Factu), y solicitar la declaración de responsabilidad del proveedor, dado que éstos están obligados a ello desde julio de 2025. En la práctica, esto convierte la decisión tecnológica de hoy en una decisión de cumplimiento: no es solo elegir una herramienta, es elegir un sistema que cumpla nuestras expectativas pero que permita operar con seguridad regulatoria.
En paralelo, la recomendación es planificar con antelación. La adaptación no es únicamente un proyecto de TI, sino que afecta a procesos internos, gestión documental, formación, soporte, relación con asesorías y posibles incidencias operativas. Por eso, lo prudente es usar este margen adicional para hacer pruebas reales, ajustar flujos de trabajo, formar al equipo y coordinarse con la gestoría. Esperar al final suele traducirse en el mismo patrón: prisas, proveedores saturados, decisiones reactivas y mayor margen de error.
Además, es clave pedir información clara al proveedor: “¿Cumple ya con Veri*Factu?”; “¿Qué alcance cubre (emisión, registros, contingencias, trazabilidad)?”; “¿Qué garantías ofrece en actualizaciones futuras? ¿Me aseguran que podré utilizarlo también cuando entre en vigor la factura electrónica de la Ley Crea y Crece o tendré que volver a cambiar?”; “¿Cómo se gestiona el soporte y la evidencia de cumplimiento?”. Cuanto más explícitas sean estas respuestas, menos incertidumbre habrá cuando el calendario se acerque a las fechas límite.
También recomendamos monitorizar la evolución normativa, incluyendo el marco europeo, para evitar duplicidades o incompatibilidades futuras. El problema no es solo la adaptación a Veri*Factu ahora, sino tener que rehacer trabajo si llegan nuevas exigencias regulatorias en los próximos meses.
Por último, para despejar dudas y evitar decisiones erróneas, es muy aconsejable contar con asesoramiento especializado que combine tecnología robusta y experiencia en la materia. Desde Fiskaly acompañamos desde hace años a cientos de empresas y fabricantes de software en todo el proceso, desde la interpretación y el diseño de la estrategia de cumplimiento hasta la implementación y puesta en marcha con un objetivo claro: la tranquilidad de delegar en un experto el cumplimiento para que sea ordenado, eficiente y verificable, sin improvisaciones.
Resumiendo
En definitiva, la extensión de plazos no debe interpretarse como una pausa, sino como una oportunidad para prepararse mejor, reducir riesgos y asegurar el cumplimiento de forma gradual y segura.
La diferencia la marcará el enfoque: quien use este tiempo para probar, formar y estabilizar procesos llegará con ventaja; quien lo interprete como “ya habrá tiempo” puede encontrarse con un escenario más complejo y costoso en 2027.
Desde Fiskaly, acompañamos tanto a empresas como a desarrolladores y proveedores en este camino, aportando claridad, experiencia y soluciones adaptadas a cada caso para que la transición a Veri*Factu y las futuras normativas sea lo más sencilla posible.
Por Isabel Nogales, Country Manager de Fiskaly Iberia
«En la práctica, no es solo elegir una herramienta, es elegir un sistema que cumpla nuestras expectativas pero que permita operar con seguridad regulatoria» (Isabel Nogales, Fiskaly)



