Las estrategias de Inteligencia Artificial a largo plazo

TPB314, jul21. Ya no resulta una novedad -al menos en el mundo de los negocios vinculados de algún modo con las TIC- que tanto el Internet de las Cosas (IoT) como la Inteligencia Artificial (IA) figuren entre los protagonistas principales de la llamada “cuarta revolución industrial”. Desde coches que se conducen solos o frigoríficos que detectan que se terminó la leche y la encargan al súper; ropa o relojes que llaman a la ambulancia en caso de infarto; sistemas de calefacción que se autorregulan hasta aplicaciones industriales en las nuevas fábricas inteligentes.

SEGÚN DISTINTAS estimaciones, se calcula que este año habrá al menos 35.000 millones de dispositivos y aparatos conectados a Internet. Todo tipo de objetos que, gracias a sensores e inteligencia artificial, pueden recopilar información, transmitir datos o enviar mensajes sin necesidad de que intervenga un humano. No es necesario ser un experto para prever que en los próximos años estas tecnologías tendrán un impacto revolucionario, en nuestras vidas en general y en las empresas en particular.

El IoT no solo cambiará la vida cotidiana de los consumidores: también será decisivo en el mundo industrial, de la mano de la inteligencia artificial, que es, en definitiva, la que permite rentabilizar la gigantesca cantidad de datos que recogen los dispositivos. Tanto los grandes players de la industria -Amazon, Microsoft o Google- como pequeñas startups apuestan cada vez más fuerte por ahorrar costes, mejorar su competitividad, rendimiento, eficiencia y productividad, buscando ampliar su cuota de mercado mediante IA. Tecnologías como machine learning, deep learning y edge computing permiten dar este salto cualitativo, extrayendo el máximo valor posible de la abrumadora cantidad de datos de la que disponen las empresas.

Las aplicaciones de la IA en distintas industrias están creciendo a paso firme. Algunos ejemplos actuales son los supermercados que controlan sus planogramas para asegurar el cumplimiento de los turnos, o el control automatizado y en tiempo real del uso de EPIs desde la clasificación hasta la cuantificación de desechos, el reconocimiento inteligente de caracteres para eliminar la captura manual de datos, la detección y el conteo de personas, y el análisis de imágenes satelitales para monitorizar activos, entre otros.

Ahora bien: esta tribuna no trata sobre los múltiples beneficios del uso y aplicaciones de la IA en las empresas y entornos industriales, sino de algo menos evidente: la incorporación de estas tecnologías será clave en la “cuarta revolución industrial”, pero el verdadero diferencial será hacerlo conforme a una estrategia a largo plazo si se espera ver un retorno de la inversión real.

Los equipos mutidisciplinares que pondrán en práctica estos proyectos -ya sean empresas nativas digitales o aquellas que encaran la migración- deberán trabajar de forma conjunta para delinear desde el principio una estrategia que responda a cuestiones nodales: ¿En qué ayudará a nuestro departamento o empresa la incorporación de IA? ¿Cómo contribuirá a dar un mejor servicio a nuestros clientes, mejorar nuestras operaciones y, en última instancia, ganar en el mercado?

A corto plazo, la IA enfocada como una serie de soluciones puntuales sin ninguna mejora fundamental en cuestiones como la infraestructura de datos, puede implicar para la organización más un dolor de cabeza que una oportunidad. Al mismo tiempo, una mala selección de proyectos, unas expectativas de retorno de la inversión poco realistas, la falta de enfoque estratégico y de comprensión de la madurez de la IA llevan al fracaso de entre el 80% y el 90% de los proyectos. Pero a largo plazo, los beneficios no se lograrán con un único despliegue exitoso, sino con una transformación de la manera en que opera la empresa, y de cómo puede ganar en el mercado gracias a la IA.

Puntos de análisis

Para definir una visión integral de este tipo se deberán analizarse diferentes factores:

  • Línea de tiempo: ¿cuántos años abarca esta visión?
  • ¿Qué objetivos y resultados específicos se propone alcanzar la empresa en ese horizonte temporal? Puede tratarse de la apertura de nuevas líneas de negocio, de una transformación básica de a quién servimos y cómo, o simplemente de metas relacionadas con el crecimiento, los beneficios o la cuota de mercado que la IA y las tecnologías digitales podrían ayudar a conseguir.
  • ¿Qué líneas de negocio, productos o servicios que incorporarán IA apelan o responden a una necesidad concreta del cliente? ¿Cuáles serán menos importantes con IA? Es necesario considerar también las tendencias en cada sector y cómo se adaptará a ellas la empresa, así como analizar de qué forma contribuirá la IA a consolidar las ventajas en el mercado.
  • ¿Qué procesos u operaciones implican más recursos y cuáles tienen un mayor impacto en el rendimiento global de la compañía o como motor de crecimiento? ¿En qué áreas o procesos podría sumar eficiencia la automatización y cuáles podrían rediseñarse o incluso eliminarse por completo en función de las líneas de negocio?
  • ¿Qué fuentes de datos son las importantes para el negocio? ¿Cómo podrían mejorarse o volverse más accesibles, en relación tanto a las líneas de negocio actuales como a futuros productos o servicios?
  • ¿Qué mercados y segmentos (definidos por criterios demográficos o empresariales) o líneas de productos se beneficiarían con IA? ¿Cuáles son los más importantes? Es posible que este análisis incluso abra oportunidades de mercados nuevos o convierta en relevantes los que no lo eran.

Además de responder a estos interrogantes, conviene tener en cuenta que esta visión debe estar viva y en evolución, por lo que será recomendable revisarla en profundidad al menos una vez al año.

Por último, será muy importante en todo el proceso de ideación, planificación y despliegue de cualquier proyecto y estrategia de IA que esta se considere indefectiblemente como parte de una transformación digital más amplia.

Rodolfo Lomascolo,

cofundador y CEO de Pervasive Technologies

«La incorporación de tecnologías IoT e IA serán clave en la “cuarta revolución industrial”, pero el verdadero diferencial será hacerlo conforme a una estrategia a largo plazo si se espera ver un retorno de la inversión real» (R. Lomascolo, Pervasive Technologies)

 

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