El MWC entroniza al 5G en las hojas de ruta de la industria

Aprovechando estos breves días entre el final del Mobile World Congress y el cierre de la revista que tienes en tus manos para hacer una revisión de esta edición de 2019 que ha logrado mantener el tipo pese a la que está cayendo entre Donald Trump y los chinos de Huawei. Y eso que el lema de este año es”conectividad inteligente”.

Si nos atenemos a las frías cifras, el Mobile World Congress de 2019 ha logrado repetir los números del año pasado, que ya fueron excelentes pese a la contaminación política del procés, y sigue manteniéndose en ese repóquer “de coltán” (por el mineral fetiche de esta industria) de las ferias de tecnología que pasan de los 100.000 asistentes junto a CeBit (Hannover), IFA (Berlín), CES (Las Vegas) y Computex (Taipei), y por delante del E3 (Los Ángeles) o el MacWorld (San Francisco). Algo que hace que su m2 siga siendo tan cotizado y exija la presencia de las cúpulas directivas de las empresas más punteras del mundo.

Mobile World Capital Barcelona (MWCapital), responsable de la logística e infraestructura del evento ideado en 1987 por la GSMA (la patronal mundial de la telefonía), indica la cifra de 109.000 asistentes durante los cuatro días de feria procedentes prácticamente de todos los países de cada rincón del planeta. Los organizadores ya no festejan crecimientos exponenciales, conscientes de haber alcanzado la velocidad de crucero y la dimensión correcta, ni echan mano a estrellas mediáticas de los social media. Este año ha habido apenas mil visitantes más que en 2017 y 2.000 más que el año pasado. Pero si hubieran sido mil o 2.000 menos tampoco les hubiera preocupado, porque de lo que se trata ahora es de vender la calidad de los asistentes por delante de la cantidad, recordaba John Hoffman, el consejero delegado de la GSMA, en la televisión de la feria. Más de la mitad ocupan puestos ejecutivos —7.900 consejeros delegados—, son los verdaderos patanegras de la industria, alrededor de los cuales pululan 3.640 medios acreditados que ofrecen una cobertura mayúscula desde telediarios generalistas a blogs especializados. Lo que se dice aquí va a misa.

Se han vendido 120.000 m2 dentro del recinto ferial, y los principales fabricantes no teniendo bastante con los días feriados, comienzan ya la semana previa con anuncios varios y unboxes en streaming, de hecho la víspera ya se ha convertido en un súper domingo de fiestas y saraos, aparte de la cena oficial de bienvenida a la que suele asistir el rey Felipe VI desde antes incluso de ser rey. Y luego, una vez concluida las actividades agendadas, todavía se tarda una semana en desmontar los más de 2.200 stands.

Aquí también se acude de manera institucional, 190 delegaciones de 150 países y 40 organizaciones internacionales, con 2.000 compromisarios, así lo hacen. España contó, a través de Red.es y la Secretaría de Estado para el Avance Digital, con un stand conjunto que reunía a una cincuentena de startups y empresas de nicho con propuestas en ámbitos tan diversos como smart cities, ciberseguridad, fintech, internet de las cosas, cloud, apps, e-commerce, marketing digital, tecnologías del lenguaje, big data o aplicaciones de salud y bienestar social. También se aprovechó para postularse como país anfitrión de un observatorio europeo para el 5G que serviría para medir el impacto de esta tecnología y contribuir a posicionar a España como laboratorio vivo. Según apuntaba Carlos Grau, consejero delegado de MWCapital, “España está en una situación excepcional para liderar el mercado 5G, básicamente por tres elementos: tenemos un despliegue de fibra muy superior a la media de la Unión Europea, tenemos un ecosistema emprendedor con una situación excepcional, y luego tenemos a la comunidad científica española trabajando en 25 de los 37 proyectos de la Unión Europea”. Bueno, ya se verá.

Pero si alguien pensaba que los regates de las autoridades locales y regionales en el besamanos oficial o la recurrente huelga de metro o la ausencia despechada de Uber y Cabify en una feria que se supone consagra el uso de las aplicaciones móviles iba a alterar un ápice la agenda de los miles de asistentes, es que no estaban al tanto de la ya no tan soterrada guerra entre Trump y Huawei. “El congreso ha sido el campo de batalla de la guerra abierta entre Estados Unidos y la empresa china Huawei”, escribía David Guerrero en La Vanguardia. “Las salas de conferencias de Fira de Barcelona se han convertido en un espacio neutral en el que ambas partes han podido exponer sus ideas, lanzarse dardos envenenados y rebatirse diplomáticamente. Ningún otro evento internacional puede hacerlo a día de hoy. En las ferias americanas no hay presencia de la marca china y en las asiáticas no van secretarios de estado norteamericanos”.

La preocupación se palpaba en los analistas. Enrique Dans, profesor del Instituto de Empresa, lo pintaba así: “un entorno político enrarecido en el que la administración Trump sigue no solo bloqueando a Huawei sino además, presionando a sus aliados para que lo hagan”. Personalmente, pude escuchar de Par Gelsinger, el CEO de VMware, su abierta opinión al respecto: “Europa tiene mejores políticas de espectro. En EEUU, no es tan favorable, por ejemplo, no está permitiendo a Huawei desenvolverse, y en este tema es un líder, por lo que eso puede ser un problema”, refiriéndose al gap que puede darse en la aplicación del 5G.

Contenido tecnológico
Pero olvidemos si se puede la geopolítica y centrémonos en los anuncios de la industria. Sin duda, los topics más vanguardistas en lo conceptual estuvieron relacionados con la inteligencia artificial en todas sus manifestaciones, las aplicaciones cognoscitivas basadas en identificación por voz y por imagen o las realidades inmersivas a base de gafas de realidad virtual y realidad aumentada. Y en lo material, el protagonismo retomado por los terminales móviles de nuevo formato, en especial los plegables, desmontables y transformables. Y subyaciendo en todo ello, la promesa del 5G como la siguiente revolución.

Sin duda la tecnología 5G ha copado el mayor protagonismo, pero exige un breve apunte para explicar visualmente su gran diferencia respecto a generaciones anteriores, que conlleva tres capacidades nuevas: un ancho de banda y una velocidad de red unas cien veces superiores a los actuales; un tiempo de respuesta en la red casi instantáneo —la latencia está por debajo del milisegundo—; y unos requisitos energéticos muy inferiores, que permitirá un despliegue de sensores de bajo mantenimiento cuyas baterías pueden durar más de diez años.

Todo esto, sin embargo, nos deja con la miel en los labios: sabemos que está ahí, que los protocolos y certificaciones están ultimados, que incluso hay algún teléfono ya preparado, y numerosos casos de uso, pero la sensación es que aún faltan unos cuantos años, hasta 2020 o 2021 según señalan algunos analistas y fabricantes de chips, para que la tecnología esté comercialmente habilitada a nivel de consumidor final. “Lo comenzaremos a ver dentro de año y medio, con un despliegue gradual de cinco años en el mercado. El reto principal ahora mismo en la industria ya no son los terminales o las antenas, o el despliegue de la red, es el ver el impacto de los casos de uso; cómo se utiliza ese 5G en diferentes escenarios”, decaraba Carlos Grau a RTVE.es.

En este caso, por ejemplo, el MWC19 fue escenario real de la primera intervención quirúrgica teleasistida usando tecnología 5G, realizada desde la Fira en comunicación con el hospital Clínic. Países como China, Corea del Sur, Japón o Estados Unidos están abanderando a nivel mundial el despliegue de la quinta generación de conectividad móvil. Un escalón por debajo, España también reclama su parte de protagonismo en esta fiesta. Pero hasta entonces, el 5G empezará a verse más en entornos de IoT y computación en el extremo, que en las palmas de las manos.

En el stand de Microsoft se pudieron ver otros casos de uso dirigidos a un público profesional como arquitectos, ingenieros, diseñadores o médicos, con experiencias en la industria (fabricación de motores Bentley o ascesores ThyssenKrupp), la enseñanza in situ (Pearson, PTC) o el entretenimiento. También gracias a la realidad inmersiva se ha permitido asistir a un partido del Barça como si se estuviese en el Camp Nou, no importa en qué parte del mundo se encuentre, gracias a las gafas de realidad virtual mixta. Las HoloLens 2 son una versión mejorada del modelo que salió en 2016, y proporciona el doble de campo de visión, son más ligeras y permiten interactuar con los hologramas a través de gestos y voz.

El MWC19 se ha vuelto a reencontrar con aquello que le da nombre, con los móviles. Después de apuntar a chips con más número de núcleos y cámaras con más megapíxeles, los smartphones han vuelto a tomar el interés de la audiencia con mediáticos unboxings previos, y este año parece que empezamos a ver terminales con innovadores factores de forma, como los dispositivos desplegables. El Mate X de Huawei y el Galaxy Fold de Samsung han copado las miradas de todos, pero ha sido muy complicado que los dejaran tocar, quizás porque aún haya aspectos por pulir o no se quiera dar demasiadas pistas al enemigo. En este sentido, a medio camino entre los móviles plegables y los convencionales, se halla el V50 ThinQ de LG.

En este sentido, escribía Enrique Dans en su bitácora que “podemos dividir las ferias de electrónica de consumo en aquellas que tienen lugar justo después de que Apple anuncie un cambio significativo, en las que todo el resto de la industria se dedica a copiar el movimiento que ha hecho Apple, y aquellas en las que Apple no ha llevado a cabo ningún cambio, en las que el resto de la industria invierte su tiempo en hacer, básicamente, cosas raras. Esta edición del MWC es claramente el segundo caso, y de ahí la profusión de smartphones con todo tipo de novedades que el mercado, por lo general, no adoptará de manera masiva hasta que Apple se decida a incorporarlas con un grado mayor o menor de reinvención”.

Sobre esto último habrá que verlo, pues no está precisamente Apple en la ruta de modificar sus iPhone con arriesgadas fórmulas y nuevas formatos. Y mientras que Huawei se destaca en la carrera del 5G, algunos competidores admiten abiertamente que sus chips para 5G no llegarán a los terminales hasta por lo menos 2020. Esto no quiere decir que no existan ya, en la feria y en los días previos se han presentado móviles preparados para funcionar con la tecnología 5G, y marcas como Huawei, Samsung, LG o Xiaomi han hecho sus deberes. Pero algunas están más a extender su portafolio hasta cubrir todas las necesidades de un estilo de vida juvenil y moderno, y esto implica llevar la lógica de la movilidad hasta el transporte urbano con patinetes y otros chismes de dos o una rueda.

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