Altia identifica las cinco tecnologías clave que marcarán 2026

tecnolAltia, grupo tecnológico que lleva más de 30 años creando soluciones digitales, ha identificado las cinco principales tendencias tecnológicas que marcarán las áreas de impulso en la evolución digital del sector público y privado. Para la consultora gallega, la inteligencia artificial generativa, la analítica predictiva, la ciberseguridad, las arquitecturas cloud híbridas y el gobierno del dato están redefiniendo el panorama digital, impulsando nuevos modelos de automatización, seguridad, integración de sistemas y tratamiento inteligente de la información, tanto en el sector público como privado:

  • Inteligencia Artificial Generativa y Agentic AI

La inteligencia artificial generativa ha adquirido un protagonismo ineludible. En 2026 el foco estará en los denominados agentes autónomos, capaces de ejecutar tareas complejas sin intervención humana directa, desde responder consultas específicas hasta integrarse con sistemas empresariales para ejecutar acciones automatizadas.

Estos modelos están evolucionando hacia arquitecturas más eficientes, multimodales y capaces de razonar de forma avanzada. A su vez, crece el interés por modelos compactos que puedan ejecutarse en dispositivos locales, reduciendo costes y dependencia de la nube pública.

Por su parte, la denominada Agentic AI propone una inteligencia artificial capaz de mantener diálogos internos entre agentes para optimizar sus decisiones, lo que abre nuevos horizontes en productividad, experiencia de cliente y automatización de procesos.

  • Analítica avanzada y aprendizaje automático

Los modelos de machine learning, cada vez más accesibles, permiten extraer valor predictivo a partir de datos históricos. En 2026 se espera una expansión del uso de AutoML (sistemas que permiten a usuarios no expertos entrenar modelos predictivos), así como una mejora en la integración de estas capacidades con sistemas de gestión empresarial.

Altia apunta a que los retos ya no están en los algoritmos, encontrándose en la disponibilidad y calidad de los datos, la capacidad de integrarlos en flujos de trabajo existentes y la necesidad de explicar sus resultados.

A esto se suma el auge del Edge AI, que permite ejecutar modelos directamente en dispositivos en campo, mejorando tiempos de respuesta y privacidad. Estas capacidades ya se están aplicando en sectores como sanidad, industria, finanzas y administraciones públicas, especialmente para detección de anomalías, predicción de demandas o clasificación automática.

  • Ciberseguridad y resiliencia digital

En un contexto de amenazas crecientes y sofisticadas, la seguridad se convierte en una prioridad estructural para cualquier organización. La combinación de inteligencia artificial con sistemas de detección y respuesta automatizada será clave en 2026. El modelo Zero Trust, que exige verificar continuamente cada acceso independientemente de su origen, se afianzará como estándar de facto. A su vez, las normativas europeas en materia de seguridad y protección de datos, como el Reglamento DORA o la Directiva NIS2, están empujando a muchas organizaciones a rediseñar sus políticas y estructuras de protección.

La resiliencia digital ya no se limita a evitar ataques, yendo un paso más para garantizar la continuidad operativa, incluso en escenarios de fallo o intrusión. Tecnologías como la segmentación de redes, el cifrado extremo a extremo o la monitorización en tiempo real con IA serán esenciales.

  • Arquitecturas cloud, híbridas y edge

La evolución hacia entornos híbridos y distribuidos continúa ganando fuerza. Frente a modelos basados exclusivamente en la nube pública, muchas organizaciones están optando por combinar infraestructuras propias con servicios cloud para optimizar costes, mejorar la disponibilidad y cumplir con normativas de soberanía del dato. En este contexto, el uso de contenedores y plataformas de orquestación como Kubernetes se consolida como la forma estándar de desplegar servicios.

Además, el edge computing o procesamiento en el punto en el que se generan los datos se está convirtiendo en un requisito para sectores que demandan baja latencia y alta disponibilidad, como la industria 4.0, la logística o el transporte. Altia prevé un crecimiento del modelo multicloud, que permitirá a las organizaciones diversificar riesgos y ajustar su arquitectura tecnológica a las necesidades reales de cada proyecto.

  • Gobierno del dato e integración de dato

La abundancia de datos no garantiza su utilidad. En 2026, las organizaciones deberán reforzar sus estrategias de gobierno del dato, asegurando su calidad, trazabilidad, disponibilidad y cumplimiento normativo. Muchas empresas han creado grandes repositorios que se han convertido en silos desestructurados de información difícilmente explotable.

Altia advierte que sin una adecuada política de metadatado, control de calidad y reglas de acceso, estos entornos suponen más un problema que una ventaja. La integración efectiva de datos procedentes de múltiples fuentes, como sistemas legacy, sensores IoT o plataformas cloud, entre otros, requiere herramientas específicas y metodologías claras. Las soluciones de virtualización del dato, así como los catálogos de datos accesibles para los usuarios de negocio, serán fundamentales para extraer valor y construir modelos analíticos o de IA fiables.

“La clave para afrontar 2026 será, sin duda, combinar el conocimiento técnico con una estrategia clara de adopción tecnológica centrada en el valor para el negocio”, afirma Diego Souto, responsable de Estrategia Tecnológica de Altia. “Por ello, estamos trabajando en facilitar esta transición apoyándonos en nuestras capacidades en áreas como inteligencia artificial, cloud y gestión del dato. No podemos olvidar que tenemos el firme objetivo de acompañar a las organizaciones en la toma de unas decisiones que les permitan aprovechar estas tendencias de forma eficaz y segura, adaptándolas a sus contextos específicos”.

Con estas cinco principales tendencias tecnológicas, Altia marca el rumbo de la transformación digital para el próximo año, proponiendo una visión fundamentada en aplicabilidad, eficiencia y retorno de inversión. Las organizaciones que lideren esta transición estarán mejor preparadas para operar en entornos cada vez más digitales, complejos y exigentes.

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