Opinno identifica diez tendencias que marcarán la era post-covid

Reactivar la economía y recuperar la normalidad serán las dos grandes prioridades globales una vez vencida, o cuanto menos controlada, la pandemia del coronavirus (covid-19). Hacerlo de la mejor forma posible implicará tener en cuenta las lecciones que nos deja esta crisis, con la certeza añadida de que el mundo que nos espera será muy distinto del que conocíamos. Y, aunque «no sabemos cómo será ese mundo, tenemos herramientas para intentar predecirlo», afirma el CEO y fundador de Opinno, Pedro Moneo.

La consultora de innovación ha publicado el informe RESTART: 10 Post COVID-19 Trends, en el que identifica diez tendencias fueron destiladas en un webinar público en el que participaron líderes económicos y sociales para poner en contexto la información y ampliarla desde sus distintos puntos de vista, y al que se sumaron más de 1.000 asistentes de una quincena de países. Como concluye en director general de Opinno Tommaso Canonici: «las empresas que tendrán éxito en el largo plazo no serán solo las que mejor gestionen esta crisis, sino las que se sabrán adaptar mejor a la nueva normalidad».

Estas son las diez tendencias post-covid identificadas por la consultora Opinno que habrá que tener en cuenta y que marcarán el camino para que las empresas se adapten cuanto antes a la nueva realidad:

1. Hipocondría social: bienestar, salud e higiene. La gente se cuidará más a sí misma y también a los demás. La hipocondría se convertirá en una palanca para innovar en la industria de la salud, los cuidados y el bienestar. Veremos soluciones para cuantificar y perfilar grupos, diagnóstico asistido y tratamientos personalizados. La medicina preventiva se afianzará: llevaremos más sensores para monitorizar nuestros parámetros vitales. Generaremos más datos, que evaluarán profesionales ayudados por sistemas de inteligencia artificial. “Tenemos que repensar nuestras experiencias de clientes para darles seguridad. Visionamos un futuro donde casi todas las empresas se transformen en empresas de salud”, añadía Canonici.

2. Low cost con valores y alargolescencia programada. La crisis del coronavirus nos ha demostrado que la economía, nacional e individual, es frágil. La gente ahorrará más, lo que favorecerá la aparición de nuevos métodos de ahorro y productos financieros enfocados al medio y largo plazo, lo que supondrá una nueva oportunidad para la industria financiera y las fintech. Además de ahorrar, quizá la recesión nos obligue a ganar menos, lo que fomentará la vida low cost, pero sin perder los valores y la conciencia que se ha desertado en los consumidores más comprometidos. La gente poseerá cada vez menos cosas, pero querrá que duren más y que sean más respetuosas con la sociedad y el medio ambiente, bonificándose la ‘Alargolescencia Programada’, especialmente en la industria manufacturera, de componentes y el gran consumo. «Nos fijaremos muchísimo más en las etiquetas, de dónde vienen los productos, los valores que tiene la marca, lo comprometidas que son estas con la sociedad», explicaba Canonici. También se estará más dispuesto a comprra de segunda mano y a compartir… o no: esto será un reto para negocios incipientes que estaban cogiendo altura como el coche compartido o los apartamentos turísticos.

3. Economía del reconocimiento. Más allá del profesional sanitario, los héroes del nuevo mundo serán los agricultores y ganaderos, los transportistas, los trabajadores de supermercados, el personal de limpieza, los cuidadores de personas mayores y las distintas fuerzas de seguridad. Habíamos olvidado la importancia de estos trabajadores, y supondrá un desafío poner en valor sus servicios, lo que también se trasladará a la industria de la alimentación, la logística y los bienes de primera necesidad.

4. Servicio Básico Universal. El debate de la renta básica universal impulsará el concepto de los servicios básicos universales (bono social). A medida que diferentes servicios se aproximen a coste marginal cero, empresas y gobiernos tendrán la oportunidad de crear versiones freemium para los más desfavorecidos, volviendo sistemas como las cartillas de cupones. Además, estos servicios podrán convertirse en un gancho comercial para conseguir nuevos clientes.

5. Digital por defecto. El teletrabajo masivo ha llegado con fuerza y para quedarse. Las relaciones en remoto, tanto laborales como comerciales, serán más habituales y se convertirán en una palanca para atraer talento. Este terreno puede favorecer la tendencia en auge de los nómadas digitales y beneficiar a la España vaciada si alcanza el nivel de infraestructuras mínimo requerido. El consumo digital se disparará, las empresas y sus modelos operativos tendrán que adaptarse con automatización masiva y eliminación de la fricción de la tecnología, tanto en su componente física, mediante la robótica, como en su componente digital, mediante la IA. Este cambio vendrá reforzado por economía de costes, por necesidad de crear productos ultrapersonalizados, y por responder a contingencias que limiten la disponibilidad de personas. En este contexto, sectores de viajes, turismo de sol y playa, industria del ocio y de las facilities management encontrarán una gran oportunidad para innovar.

6. Patriotismo industrial. El desabastecimiento reforzará la importancia de la investigación, de la producción propia y de la redefinición de la cadena de suministro. En los próximos años, tanto ciudadanos como gobiernos serán más proteccionistas en sus hábitos de consumo. Esto generará una gran oportunidad para impulsar la industria nacional, para ‘volver a los basics’ y reivindicar el ‘made in Spain’. La globalización se verá obligada a redefinirse por razones medioambientales, sociales y estratégicas.

7. La economía de la sostenibilidad. Tras la pandemia, gobiernos, empresas y ciudadanos recuperarán la lucha contra el cambio climático. Sabemos que se avecina una recesión económica, pero las empresas que no sean sostenibles pueden perderlo todo. Y se hará desde todos sus ángulos, porque, para que algo sea sostenible, debe serlo a nivel económico, humano y medioambiental.

8. Business Future Thinking: estrategia colaborativa y abierta. A partir de ahora, la gestión empresarial manejará escenarios más o menos apocalípticos con planes de contingencia a más corto plazo. Las predicciones se harán a cada vez contando con una pluridad de visionarios, tecnólogos, futurólogos y envisioners. Además, las empresas abogarán por el conocimiento abierto y alianzas más colaborativas.

9. Capitalismo en la slow society. La ralentización que el confinamiento está trayendo obligará a redefinir los KPI por los que medimos a las empresas. Puede que veamos cosas nuevas, valoraciones con PER (relación precio beneficio) acordes con la previsión de beneficios de sus siguientes cinco años, o a los ESG (environmental, social and corporate governance) como un componente fundamental (en la línea de los 17 ODS).

10. Desconfianza masiva: fe en el liderazgo intelectual y transparente. El mundo actual, falto de liderazgo político, cultural y ético, necesitará nuevos referentes. La credibilidad de las fuentes de información se volverá estratégica frente a las fake news, igual que la transparencia y el conocimiento profundo, elementos que deberán convertirse en los nuevos valores y pilares de cualquier marca que quiera sobrevivir. Gobiernos, empresas, medios de comunicación ya no podrán basarse en estrategias frívolas y populistas. Sin propuestas consistentes y constructivas, el tú más dejará de ser una opción.

 

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