Desde el inicio del ejercicio 2020, las empresas que cotizan en un mercado regulado están obligadas a adoptar el Formato Electrónico Único Europeo (ESEF). Es por ello que, a partir de ahora, deberán elaborar sus informes en formato XBRL.

Inicialmente, sólo ocupa a los cinco estados primarios (Balance, Resultado Neto, Estado de Resultados Integrales, Estado de Flujos de Efectivo y Estado de Cambios en el Patrimonio Neto), que deben ya ser etiquetados en formato XBRL, lo que implica necesariamente un mapeo entre los valores de los estados financieros y la taxonomía ESEF.

En un contexto en el que los equipos financieros ya tienen que elaborar informes y análisis en plazos ajustados, y a menudo de forma manual, esta nueva norma aporta una complejidad adicional. A partir de los estados financieros que se cierren el 31/12/2022, también será necesario etiquetar todas las notas en forma de bloques de texto.

Para ello, Talentia ha actualizado su solución Talentia CPM para cumplir con la nueva normativa. La aplicación cumple con los siguientes requisitos:

La nueva versión de Talentia CPM integra los cinco enunciados primarios mapeados y un «word add-in” (que puede utilizarse como RFA), integrando estos cinco enunciados, así como las notas. El módulo Talentia Disclosure Management ofrece al departamento financiero la oportunidad de mejorar significativamente su productividad, simplificando la consolidación y el cierre de las cuentas.

Disclosure Management facilita el intercambio de datos y el trabajo colaborativo entre los equipos contables mediante informes precisos y completos sobre el rendimiento financiero de la empresa. Además, el software agiliza el proceso de recopilación y elaboración de documentos gracias a las plantillas predefinidas disponibles directamente en la solución.

Este módulo simplifica la complejidad del equipo de finanzas ya que los usuarios reducen las tareas repetitivas para así poder concentrarse en aquellas con valor añadido; el director financiero establece cierres más regulares y fiables y supervisa con mayor precisión la salud financiera de la empresa; los auditores elaboran antes sus informes basándose en datos más completos y auditables; y, por último, la dirección dispone de datos de gestión más relevantes y con mayor rapidez.

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