La entidad certificadora española ha presentado tras dos años de trabajos la Certificación Edificio Sostenible, un nuevo sello pionero en el mercado y en el sector de la construcción que, por primera vez, tiene en cuenta los criterios ESG de sostenibilidad medioambiental, social y de buen gobierno.

La certificación de Edificio Sostenible se sustenta en dos pilares de evaluación que aportan un doble beneficio. Por un lado, requerirá la incorporación a la construcción de un porcentaje mínimo de productos fabricados bajo criterios de sostenibilidad. Y, por otro, se evaluarán los impactos del edificio según los macrobjetivos de Level(s), el marco de evaluación desarrollado por la Comisión Europea, a través de los indicadores que los desarrollan. Estos indicadores se evaluarán durante todo el ciclo de vida del edificio, tomando como hitos los tres niveles que se establecen en esta herramienta: proyecto básico, proyecto definitivo con su ejecución, y entrega del edificio y uso de este.

La Certificación de Edificio Sostenible de AENOR nace para ser accesible a la mayoría de las tipologías de edificios y construcciones, nuevos o en uso. Para ello se han tenido en cuenta los aspectos exigibles en edificación residencial y terciaria, incluyendo edificios de concurrencia pública (edificios de oficinas, centros comerciales, edificios públicos…) más los sometidos a rehabilitación integral y a la obra pública.

La finalidad de la certificación es convertirse en un instrumento de referencia para la generación de confianza entre la ciudadanía, administraciones públicas e inversores porque responde a las necesidades de un contexto cada vez más preocupado por la sostenibilidad en todas sus dimensiones. Además, en un ladillo más que contribuye a la aceleración del logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y al desarrollo social e industrial, promoviendo de manera directa o indirecta, una variedad de objetivos sociales como son la creación de empleo de calidad, igualdad de oportunidades, cumplimiento de la legislación laboral, mayor acceso a la educación y cuidado de la salud.

Presentación al público

En una de las mesas de debate, se mostraron algunas necesidades que estaba demandando el mercado. El edificio es el lugar donde suceden las cosas, sea una casa o una oficina. Con la pandemia, de repente se ha tomado más conciencia de en dónde y cómo se trabaja y se vive, valorándose aspectos que antes pasaban desapercibidos. Ya no es solo poder medir el impacto de los materiales, la forma de construcción o la habitabilidad. Si antes se miraba la cercanía de hospitales y estaciones de metro, si contaba con trastero y garaje, ahora de repente se valora más una terraza soleada o poder contar con un espacio de teletrabajo.

“Hay una necesidad de medir y certificar, la gente invierte dinero en saber si su casa es sostenible y certificable, o lo que le falta para serlo”, indica Eugenia del Río, arquitecta y tesorera del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Por otra parte, el sello también incentivará la compra-venta y la inversión: “Hay dos grupos básicos de clientes: inversores B2B y compradores B2C y C2C. No solo se demanda un sello, sino que hay que demostrarlo. Además la pandemia ha cambiado los criterios y ahora se valoran mucho más espacios tranquilos y abiertos donde convivir que proporcionen calidad y bienestar”, señala Diego de María, director de la promotora inmobiliaria AEDAS Homes.

Según declaraba Javier Mejía, director de Marketing y Desarrollo de Negocio de AENOR, “esta nueva certificación refuerza la apuesta estratégica de AENOR con la revisión de la marca AENOR para agrandar la N como símbolo de calidad, que ya distingue a más de 100.000 productos presentes en 53 países. La Marca AENOR N Sostenible es por tanto una evolución, aunque recuerda a los inicios cuando empezamos hace 40 años con los materiales de construcción, definiendo nuevos indicadores que responden a los requisitos que estaba demandando el mercado”.

Y continúa: “La sostenibilidad lo es todo, el continente y el contenido, no acaba en la elección de materiales o en la forma de construcción, ni acaba con la entrega del edificio, sigue en el uso que se le dé y en la responsabilidad de sus habitantes. Esta idea ha estado siempre presente, con el tiempo fuimos incorporando valores como la Seguridad y salud en el trabajo o el Bienestar animal, nos adaptamos a los tiempos modernos con la Digitalización o el Compliance, y ahora se trata de hacer más énfasis en temas medioambientales con el de Sostenibilidad”. A lo que añade Mejía: “Cuando se aplica otras normativas, igual se cumple con los criterios materiales, ¿pero los sociales? ¿Quién nos certifica que se han aplicado criterios éticos en su fabricación?”.

La nueva certificación contempla una veintena de indicadores. En lo que respecta a los materiales de construcción se contemplan seis categorías, referidas a la estructura (cemento, hormigón, ladrillos, acero, vidrio…), a las envolventes y particiones (ventanas, puertas, tabiques…), a las instalaciones (tuberías, radiadores, cableado…) o al equipamiento (sanitarios, cocina, electrodomésticos…). En cuanto a los Levels (emisiones, circularidad, consumo de agua y energía, confort…), hay tres establecidos (tras la certificación de materiales, está el diseño del proyecto básico, aprobación de planos y construcción hasta su entrega, uso y disfrute).

De esta manera, Yolanda Villaseñor, directora de Certificación de productos de AENOR, habla de toda la cadena de valor: “Dar respuesta a lo que se está requiriendo, incluido aguas arriba: materiales elegidos, proyecto y diseño, construcción… Cubre todos los tipos de clientes y consumidores a lo largo de la cadena de valor. El modelo de certificación conviene a proyectistas, constructores y promotores. Se trata de no quedarse en una foto fija, sino en contemplar toda la vida que hay alrededor: calidad en el trabajo, reutilización y reciclaje… Por eso ya estamos hablando con agrupaciones temáticas, asociaciones y administraciones públicas para darlo a conocer”.

Cierre de la circularidad del proceso constructivo

En los planes para la recuperación en la zona euro, el sector de la construcción y la rehabilitación puede suponer una parte sustancial de los proyectos que se presenten al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno español, conectado con el instrumento Next Generation EU. De esta manera, la Certificación Edificio Sostenible de AENOR ayuda a los arquitectos, contratistas, constructores, promotores y otros profesionales a alinear sus proyectos con los criterios de sostenibilidad actualmente existentes en Europa, y poder optar a ayudas destinadas a la sostenibilidad y cuidado del medioambiente.

“En 2010 subimos a la azotea y contamos dos grúas… recordando que cuando las cosas van bien no hay menos de 20 grúas en el horizonte. Queremos que vuelva a haber movimiento, porque para bien o para mal, la salida de la crisis en España pasa por la reactivación del turismo y la construcción”, comentaba Rafael García Meiro, CEO de AENOR, en el discurso final. “La construcción merece que a su buena reputación como motor económico se sume su apuesta por la sostenibilidad, respaldada por hechos como, por ejemplo, los grandes esfuerzos en tecnología que están desarrollando los sectores productivos de materiales, para que estos sean cada vez más sostenibles. El lanzamiento del sello Edificio Sostenible por AENOR está alineado con nuestra capacidad única para crear confianza sobre hechos veraces; compradores de viviendas u oficinas, a partir de ahora sabrán que con su decisión están apoyando una sostenibilidad integral”.

Finalmente, García Meiro retomó el hilo donde lo dejó su compañero Mejía: “Son 40 años de cosas bien hechas: el cliente identifica el sello AENOR con calidad. En un artículo de Raúl Blanco, secretario general de Industria y Pyme titulado ‘El fin de la inocencia europea’ se decía que está bien poner criterios de sostenibilidad, pero si se aplica no solo a los de aquí, sino a todo lo que se importa; lo otro es un tiro en el pie. No seamos tan tontos, no es lo mismo la apariencia que la verdad, no vale que se cumpla formalmente con los criterios que dicte la UE, si luego han sido fabricados con abusos o bajo otras reglas. Estamos entrando en un orden nuevo, la invasión de Ucrania por parte de Rusia es el fin de la globalización, según la entendíamos, dice Larry Fink, CEO del fondo de inversiones BlackRock en otra carta a sus accionistas. Es la hora de hacer una petición justa a otros mercados en apoyo de la sostenibilidad por bien del planeta, pero también para proteger nuestros intereses”.

 

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